Historia real de un joven de 23 años que usó los ahorros del coche para comprar una semirrígida, y la reflexión de Yeray: las experiencias y los recuerdos familiares valen más que las cosas.
Yeray recuerda la época en la que, tras el mundo del tuning, su grupo de amigos descubrió el mar y la semirrígida, y cuenta la historia de un joven que, con 23 años y sin coche, invirtió sus ahorros en una semirrígida de casi 6 m con motor de 80 CV.
La de un joven de 23 años que, sin coche ni carnet de conducir, gastó sus ahorros en una semirrígida.
Alrededor de 18.000 €, según recuerda Yeray, con un motor de 80 CV.
Que las experiencias y los recuerdos con la familia valen más que las cosas.
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