Primera parte de los 10 consejos de Yeray Sánchez para reducir el riesgo de que te engañen al comprar una semirrígida de segunda mano. Los dos primeros son desconfiar de los flotadores de PVC cerrados con adhesivo, una técnica de construcción que considera la peor, y no fiarse de una semirrígida recién lavada o húmeda, porque en el PVC el lavado puede disimular el estado real del tejido durante unas semanas.
Yeray Sánchez arranca una serie de cuatro vídeos con 10 consejos para evitar estafas y engaños al comprar una semirrígida de segunda mano. Parte de la idea de que, al haber poca información y mucha demanda, quien compra sin conocimientos es presa fácil, y recomienda ser tan exigente como al comprar un coche usado.
Exigir como si fuese un coche (verla, probarla, pedir facturas de reparaciones) y seguir sus 10 consejos; en esta primera parte: evitar PVC cerrado con adhesivo y desconfiar de una embarcación recién lavada.
Según Yeray, mirando las costuras: en las termosoldadas suele verse el cordón de material fundido, que se nota menos si se cierra con cuña de aire caliente.
Porque en el PVC un lavado con productos químicos puede devolver el color un tiempo, pero con el sol vuelve el tono amarillento y puede quedar pegajoso; el neopreno admite mejor ese tipo de limpieza.
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