Segunda parte de la lista de Yeray Sánchez sobre qué hace que una embarcación de segunda mano valga más o menos. Trata los tres puntos restantes: el estado de la fibra, el casco y los flotadores según el año de fabricación, si lleva consola con volante o no, y el equipamiento (sonda, plotter, luces, baterías, depósito y dirección hidráulica). Insiste en no fiarse de barcos recién pintados y en no comprar una lancha sin volante pensando en añadirlo después por su coste.
En esta segunda parte Yeray Sánchez termina la lista de factores que influyen en el valor de una embarcación de segunda mano. Explica cómo afectan el año de fabricación y el estado de la fibra, los flotadores y la cubierta, por qué la consola con volante cambia el precio y qué equipamiento puede revalorizar (o no) una compra, con el objetivo de que no te estafen ni te engañen.
Yeray dice que él no querría pagar por un barco de más de 20 años y que prefiere uno con menos. Advierte de las embarcaciones antiguas restauradas por fuera (pintadas, con vinilo) que pueden estar peor por dentro.
Según el vídeo, un kit de cables de control del motor puede costar entre 300 y 600 €, y el volante, mando remoto o consola unos 600 € más, además del arranque eléctrico si se añade.
Sonda, plotter con cartas, arco de luces, dobles baterías con desconectador y distribuidor, depósito inoxidable con aforador y dirección hidráulica, entre otros. Si no se va a usar, Yeray sugiere negociar con el vendedor que lo retire y baje el precio.
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